Grand Prix de Monaco Historique

 

 

El Principado más distinguido va armando las instalaciones para el Grand Prix más famoso del calendario con un mes de anticipación. El Gran Premio de Mónaco Histórico se realiza en el mismo circuito callejero, de 3337 metros, dos semanas antes que la Fórmula 1 dispute su carrera sobre 78 vueltas.

Sumándose al creciente interés por el automovilismo clásico y aprovechando tener el circuito armado, el Automóvil Club de Mónaco comenzó a organizarlo en 1997. La reunión, realizada cada dos años, tiene tres días de duración. Durante el fin de semana se corren varias carreras –“Series” es su denominación, de acuerdo a la época, con los autos de preguerra hasta los más modernos de los años ochenta. La cita congrega a los principales pilotos de la actividad histórica de pista y los 200 autos reunidos -por si es necesario aclararlo- se encuentran en impecables condiciones.

Mientras los barcos van llegando al célebre Port Hercule y Montecarlo va tomando clima de Grand Prix, el público puede apreciar las carrocerías multicolores y disfrutar del sonido de los motores, de cuando era verdadera música. Por supuesto no faltan las Bugatti, como las que William Grover-Williams, René Dreyfus y Louis Chiron condujeron para ganar las primeras ediciones del Grand Prix de Mónaco, entre 1929 y 1931 y luego Achille Varzi en 1933, aunque estos autos no disputan una carrera de velocidad sino que desfilan. No podemos soslayar un ejemplar de la Maserati 250F, como la que Fangio condujo para lograr su último título mundial en 1957. Ya en la era del motor trasero, Cooper-Climax, algún BRM P57 como el que Graham Hill logró una de sus cinco victorias allí mismo, Lotus 25-Climax y Lotus 77, Ensign MN176 y Ferrari 312 B2 B3. Esto, sólo para citar algunas de las máquinas que se han presentado, aunque nos emocionamos con el fantástico sonido de los Cosworth DFV del Shadow DN3, del Surtees TS16 pintado de azul y amarillo tal como lo corrió John Watson en 1975 o del anguloso Brabham BT42, en la versión “Brasil” que conducía Wilson Fittipaldi, un Lotus 49 rojo y dorado de Gold Leaf, como el de Graham Hill y Jochen Rindt y hasta el vistoso Eifelland de Rolf Stommelen, que no era otra cosa que un March 721 modificado y pintado de celeste, patrocinado por las casas rodantes Eifelland. Por supuesto, volvió a sonar el único y superior V12 del Matra MS120 y los boxer de 12 cilindros de la Ferrari 312B2 de 1971 y 1972.

La reciente edición tuvo lugar entre el viernes 11 y el domingo 13 de mayo. El Grand Prix de Mónaco Histórico ha sido pensado para coleccionistas, entusiastas nostálgicos, pilotos, técnicos, mecánicos de otras épocas y apasionados del automovilismo.

La reunión histórica resulta ciertamente más accesible que el Gran Premio de Fórmula 1: las entradas son diez veces más baratas –unos 50 euros-. Además, no es necesario comprarlas con anticipación ya que están disponibles en kioscos cercanos al circuito. Por supuesto que si uno asiste puede alojarse en Mónaco, aunque una opción mucho más económica es hacerlo en Niza o Mentón. Dos ciudades cercanas desde las que uno puede ir y volver en tren, disfrutando del hermoso paisaje del cercano Mediterráneo. Por supuesto que hubo una variante más atractivas y costosa: en la reciente edición, un “paquete” que incluía la localidad numerada para la tribuna VIP, lunch o buffet con menú variado, bar con bebidas, proyección del Gran Premio Histórico en pantallas gigantes y media botella de champagne Perrier Jouet Grand Brut al precio de 180 euros el sábado y 270 euros el domingo.

Además de los Grand Prix, Fórmula 2 y Fórmula 1, hay una división para autos Sport y una clase exclusiva para Ferrari, llamada “Sólo Ferrari”. Las ocho clases –o “Series”- son las siguientes:

  • Series A (que sólo desfilan): “Voiturettes” y autos de Grand Prix de preguerra, hasta 1939 como máximo.
  • Series B: autos de Grand Prix –Fórmula 1 y Fórmula 2- anteriores a 1961.
  • Series C: autos Sport de competición de 1952 a 1955 inclusive.
  • Series D: autos de Fórmula Junior de 1958 a 1960 inclusive.
  • Series E: autos de Grand Prix de 1500 cm3 de 1961 a 1965 inclusive.
  • Series F: autos de Grand Prix de 1966 a 1972 inclusive.
  • Series G: autos de Grand Prix de 1973 a 1976 inclusive.
  • Series H: “Sólo Ferrari”, reservada a Ferrari Sport y GT.

 

El viernes 11 de mayo a las 11.30 la actividad comenzó con el briefing en el Credit Suisse Drivers Club, de asistencia obligatoria para los pilotos y continuó con el almuerzo ofrecido por Credit Suisse. A las 12.30 se cerró la circulación de público por el circuito y entre las 15 y las 17.50 se sucedieron las tandas de clasificación para las Series D, B, E y C, en ese orden, de 20 minutos de duración. A las 19.30 se volvió a abrir el circuito para el público.

El sábado 12 el trazado fue cerrado a partir de las 6.30, y entre las 8.30 y las 11.30 se realizaron sesiones de clasificación para las Series F, G y D. Sobre el mediodía desfilaron los autos de la Series A y después, el rally Chopard para 40 autos clásicos, sobre tres vueltas. Por la tarde del sábado, desde las 14.30, se sucedieron otras cinco sesiones de clasificación, siempre de 20 minutos cada una, para las Series B, E, C, F y G. Esta última finalizó a las 18.10 mientras que el circuito fue abierto a las 19.30.

Todas las carreras tienen lugar el domingo, el último día. La programación comenzó a las 7 con el cierre del trazado, y a las 9 tuvo lugar la primera carrera, la de la Series D, sobre 10 vueltas o un máximo de 30 minutos. Luego, corrió la Series B, también sobre 10 vueltas o 30 minutos. Entre las 11.10 y las 11.45 compitió la división E, a 12 vueltas o 35 minutos, y entre las 12.20 y las 12.50 fue realizado un nuevo desfile para los autos de Preguerra. Más tarde, otro desfile auspiciado por Chopard y a partir de las 14 se corrieron las últimas tres carreras, comenzando con la Series C para autos Sport, a 10 vueltas o 30 minutos. Las dos últimas competencias fueron las de los autos de Fórmula 1 más modernos, con sendas carreras a 18 vueltas o 45 minutos: primero, la Series F y entre las 16.25 y las 17.10, corrió la Series G, para los monoplazas entre 1973 y 1976. El elegante cierre fue con la cena de gala, a la que es obligatorio ir vestido con corbata negra, en la que se realiza la entrega de premios.

 

DESDE LOS ALPES MARITIMOS

El esfuerzo de caminar por las subidas y bajadas de Mónaco tuvieron su buena recompensa con estas jugosas apostillas.

“SUPERSWEDE”, PRESENTE. Siguiendo su fabulosa actuación en el Gran Premio de Alemania de 1972, cuando el espectacular Ronnie Peterson -“SuperSueco”- llegó tercero con el March 721G, llevó a que Jack Heuer construyera un cronógrafo Carrera de oro. El viernes 11, en la pintoresca Villa La Vigie, bien elevada sobre el Mediterráneo, fue vendida por la Casa Bonhams una recreación moderna de ese reloj construida por Tag Heuer a beneficio de la Fundación Ronnie Peterson. La operación cerró en 97.750 euros, un resultado fantástico para una gran causa, y una alegría para Nina, la hija de Ronnie, quien estuvo presente cuando cayó el martillo.

AYRTON TAMPOCO PODIA FALTAR. El genial Ayrton Senna, quien ganó seis veces el Gran Premio de Mónaco, también fue recordado durante el Gran Premio Histórico. Un par de lotes posteriores al del Tag Heuer de oro, salió a la venta la pieza más esperada: el McLaren MP4/8A-Ford con el que Ayrton ganó su último Grand Prix de Mónaco y una de sus últimas carreras, en 1993. Después de una subasta plena de emociones y tensión, el McLaren fue vendido por 4.198.000 euros.  

REGRESO A LOS CINCUENTA. En el circuito más glamoroso del mundo, los Sport corrieron en la década del ’50. Unos cuantos Jaguar C-Type y Aston Martin DB3 también lo hicieron en 2018, como varias Maserati escarlata, especialmente la 300S de Alexander Sator y una hermosa A6GCS que 6 décadas atrás corrió en manos de Luigi Musso.

SONRISAS DE PADRE E HIJA. El circuito de Mónaco contó con la ilustre presencia de Jacky Ickx, quien volvió a conducir una Ferrari 312B2 de motor “flat” de 12 cilindros, como la que llevó al triunfo en el Gran Premio de Holanda de 1971 y en el de Alemania en 1972. El quíntuple ganador de Le Mans estuvo con Vanina, su sonriente hija, quien lo había acompañado en el Rally Dakar de 2001. Vanina también fue piloto; triunfó en el Ferrari Challenge, ganó su clase en las 24 Horas de Spa y, como su padre, corrió en Le Mans. Lo hizo en 2001, 2003, 2005 y entre 2008 y 2011. Su última competencia fue en el World Solar Challenge de 2011 al volante de un auto que funcionaba con energía solar.

SOTHEBY’S NO PODIA FALTAR. El sábado a la tarde, mientras los autos circulaban velozmente por el circuito, fue realizada la venta de RM Sotheby’s. Aunque su auto más importante, una Ferrari 250 GT “Tour de France” no encontró nuevo dueño, fue vendida una Bugatti Veyron Vitesse en 1.720.000 de euros, un magnífico Chevrolet Corvette celeste metalizado en 331.250 euros y una pieza curiosa: el Lamborghini Huracán del Papa, en 809.000 euros, que serán destinados a obras de caridad.

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